Sandra B. Císcar | Creatividad, niños vs adultos
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Creatividad, niños vs adultos

¡ vuela, pensamiento, vuela!

Cuando pensamos en la creatividad, inevitablemente nos vienen a la cabeza los niños. La mayoría de nosotros alguna vez nos hemos quedado sorprendidos jugando con nuestros sobrinos, hijos propios o del vecino al ver la espontaneidad, la predisposición hacia la fantasía, la libertad emocional, el poco miedo al fracaso, la curiosidad y el aprecio que tienen por el juego y por las actividades lúdicas.

Y uno se pregunta ¿pero que ha pasado? ¡yo y toda mi generación antes éramos así! ¿por qué, si todos tenemos un hemisferio derecho, la imaginación y la fantasía son tan escasas entre los adultos? Tal vez porque se hace mal uso de él.

En la infancia la fuerza creativa no reconoce límites. Un par de objetos a su alcance y una buena dosis de fantasía transforman la mesa de la cocina y el viejo mantel en un castillo medieval, la aspiradora se metamorfosea en un dragón y la cuchara sirve de arma amenazadora.

Todo empieza a cambiar con  la escolarización, en los últimos tiempos se concede valor preferente a la resolución correcta de los problemas en clase (pensamiento convergente-hemisferio izquierdo), sin atender a su resolución imaginativa (pensamiento divergente-hemisferio derecho). Seguro que recuerdas este tipo de clásicos problemas escolares: “Pepito tiene dos naranjas más que Manolito, Manolito tiene el doble de naranjas que María, María tiene tantas naranjas como Ana y Pablito juntos..¿Cuantas naranjas tiene Pepito?”… Terminado ya la etapa escolar, al joven se le exigirá cualidades del hemisferio izquierdo, es decir, pensamiento lógico, dirigido a una finalidad concreta, con habilidades matemáticas y talento lingüístico.

Así, el cerebro se acostumbra a seguir caminos trillados, en vez de romper barreras. Michael Michalko lo resume con las palabras siguientes:

“si se piensa siempre como se ha pensado siempre, se conservará siempre lo que se ha conservado, las mismas viejas ideas”.

¡pero no te preocupes! Los que entienden del tema dicen que no está todo perdido…Tendemos a creer que sólo unos cuantos genios están en condiciones de aportar importantes contribuciones creativas, pero no es verdad, el pensamiento creativo constituye la norma y se pone de manifiesto en todas las actividades mentales. La facilidad con que continuamente pronunciamos  nuevas frases coherentes a lo largo de una conversación, pone de relieve las posibilidades creadoras del cerebro.

Y ahora viene lo mejor de todo, los adultos jugamos con ventaja porque tenemos más años que los niños, lo que nos ha permitido adquirir conocimientos, experiencia y juicio. La creatividad no consiste en tener mucha imaginación y fantasía, no todas las ideas fuera de lo común son geniales. Las ideas innovadoras se caracteizan por ser útiles, relevantes o eficaces. Por regla general los espíritus creativos son expertos; se desenvuelven muy bien en su disciplina. Encontrarse con una idea genial sin haberse antes ocupado intensamente del tema no es algo imposible, pero sí súmamente improbable.

Como puedes ver  la creatividad está llena de aparentes contradicciones: hay que usar mucho la imaginación pero sin dejar la realidad a un lado; buscar la practicidad a través de la fantasía; ser constantes y espontaneos a la vez; saber mucho y cuestionarlo todo; infancia y adultez; juego y trabajo…

Entonces,  digo yo…¿por qué dejar de hacer algo que tanto nos ha gustado? ¡igual jugar y usar la fantasía no son solo cosas de niños!

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